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Si buscamos animales supuestamente extintos, lo lógico será
hacerlo en áreas cuya inaccesibilidad constituya una garantía
de supervivencia ante la aparición de especies más recientes
y mejor dotadas.
Una de las teorías dice que los grandes dinosaurios y otros gigantescos
reptiles se extinguieron hace unos 60 millones de años por el efecto
devastador que causó el impacto de un enorme meteoro. Ahora bien,
ignoramos lo sucedido con sus parientes de menor tamaño, capaces
de sobrevivir en áreas menos debastadas y con menor cantidad de
alimentos. No es absurdo pensar que fueron capaces de trasladarse a territorios
más propicios, donde lentamente se adaptaron a los cambios del
planeta. Pese a las violentas transformaciones geológicas de los
últimos 60 millones de años, África Central región
cálida y pantanosa, no ha cambiado prácticamente desde los
tiempos en que los gigantescos animales poblaban la tierra. Sigue siendo
tan impenetrable y casi tan desconocida como antaño. Cualquier
superviviente de la era de los dinosaurios tiene que hallarse, por fuerza,
en esta parte del mundo. Y es precisamente de África Central de
donde proceden muchas historias de monstruos terrestres.
Bigfoots y Yeties también forman parte de este apasionante catálogo
de monstruos que sólo se los puede conocer a través de los
relatos de quienes los vieron y de algunas fotos, cuando tenemos la suerte
de tenerlas.
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Imagen de de la única película
que le ha sido tomada a un Pies Grandes, en Bluff Creek, California
en 1967. La película ha generado una amplia polémica
y debate por
su posible fraude. |
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| En 1981 un grupo de cazadores, vio una
pareja de Mamuts lanudos vivos, como prueba de ello hicieron
moldes de sus pisadas. La academia de ciencias de Rusia tomó
cartas en el asunto. |
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La huella de un pie que
se supone de un Yeti, encontrada cerca de la base de Menlung,
en
1951 en el Himalaya.
Se considera la mejor prueba fotográfica de
la existencia del Yeti. |
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En 1980, Rory Nugent, participó
de una expedición para atrapar
al Mokele Mbembe (el brontosaurio africano).
En la cual obtuvo el molde de una pisada de esta misteriosa
criatura. |
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¿Era un dinosaurio?
En 1932, el capataz sueco de una plantación de caucho se
encontró con un enorme monstruo en África Central.
Mientras cazaban en el valle pantanoso del río Kasai, J. C. Johanson
y su porteador africano se vieron sorprendidos por la presencia
de un lagarto de quince metros. Sin detenerse a contemplarlo,
los dos hombres iniciaron el regreso a la plantación, pero al cruzar
un pantano volvieron a toparse con el gigantesco ser, ocupado
en devorar a un rinoceronte.
Fue sencillamente horrible; explicaría Johanson. Lo primero
que pensé fue en no hacer un solo movimiento, pero luego me acordé
de mi cámara. El lagarto trituraba los huesos del rinoceronte con
un ruido que helaba la sangre. Saltó al agua en el preciso momento
en que disparé mi máquina. Completamente exhausto, me desplomé detrás
del arbusto donde había buscado refugio. Se me nubló la vista y
perdí el conocimiento... Cuando regresé al campamento, debieron
pensar que había enloquecido. Entré balanceando mi cámara como un
demente y emitiendo sonidos ininteligibles... Pasé ocho días en
cama, con mucha fiebre e inconsciente.
Las fotografías de Johanson no resultaron muy claras. ¿ Pudo,
efectivamente, tratarse de un dinosaurio que había sobrevivido a
la extinción de su especie?
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